LA FIGURA DE TRINIDAD ARROYO VILLAVERDE: ALUMNA Y BENEFACTORA DEL INSTITUTO. Isidro Prieto

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“El día 28 de septiembre de 2009 se cumple el cincuenta aniversario de la muerte de doña Trinidad Arroyo Villaverde, fallecida y enterrada en México. Con tal motivo el Patronato de la Fundación y el I.E.S. Jorge Manrique han decidido llevar a cabo, durante el presente curso escolar 2009-2010, diversos actos para honrar la figura de doña Trinidad y rendir así un merecido homenaje a esta incomparable mujer que, pocos años antes de su muerte, instituyó heredero universal de sus bienes a este Instituto.
Dentro de esos acontecimientos a celebrar, se ha creído oportuno editar esta pequeña publicación sobre la vida de doña Trinidad y hacerla llegar a todos vosotros, profesores, alumnos y padres, para que conozcáis mejor su impresionante personalidad.
Por ello vais a descubrir a doña Trinidad Arroyo como persona, como estudiante, como mujer y como profesional. De su gran obra benéfica ya habrá lugar en las actividades que se van a programar.
Solamente deseo que el recorrido que vamos a hacer por la vida de esta extraordinaria mujer palentina, valiente, decidida y luchadora ayude a que su excepcional figura humana y profesional sea cada vez más conocida; pues además fue una de las primeras mujeres en el ejercicio profesional de la Medicina y la primera de la Oftalmología española con Titulo de Licenciada en Medicina.
Estoy seguro de que Trinidad, cuando con solo 11 años de edad decidió solicitar su ingreso en el Instituto de 2ª enseñanza de su querida ciudad de Palencia, no se podría ni imaginar que 126 años más tarde, en ese mismo Instituto, se estuviera hablando de ella como una de las grandes mujeres de nuestra historia, y, sin embargo, aquí estamos rindiendo homenaje a esta mujer que ejemplificó como nadie el ideal de mujer fuerte y luchadora; acercarse a cualquier capítulo de su vida da buena cuenta de ello (…)
Procedente de una familia burguesa y liberal de pequeños industriales, la excepcionalidad de Trinidad comienza el día de su bautismo, cuando se le impone un solo nombre, algo muy poco usual en la época. Casualmente, por esa misma fecha se produce el nacimiento de la oftalmología como especialidad moderna, disciplina a la que doña Trinidad dedicaría su vida (…)
En 1883, su padre, Laureano Arroyo Rodríguez, decide solicitar el ingreso de su hija en el Instituto de 2ª enseñanza. Algo debió ver en la pequeña para que se decidiese a realizar dicha solicitud, el día 28 de septiembre, que en un primer momento le fue denegada por el Director, apareciendo en el margen de la solicitud “No ha lugar al examen que solicita”, quizás porque desconocía las disposiciones ministeriales, pues el mismo día,más abajo y en elmismo margen otra nota dice: “En virtud de Orden de la Dirección General de Instrucción Pública fue acordada la admisión al examen y matrícula a las Srtas que lo solicitasen”. Pudo también influir en su padre y en ella misma el hecho de que estuviese cursando sus estudios en el instituto su primo Jerónimo Arroyo, un año mayor que ella (…)”

(fragmento de la publicación)

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