HISTORIA DOCUMENTAL DEL INSTITUTO JORGE MANRIQUE DE PALENCIA:El edificio. Los profesores

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CORIA J (coord.) y FERNÁNDEZ J.J.Del Instituto Provincial de 2ª enseñanza al Instituto General y Técnico. Una visión histórica a través de sus documentos. Palencia (1845-1923). Vol. I. El edificio. Los profesores. Palencia, 2010

“El Instituto de Segunda Enseñanza de Palencia se asienta en sus primeros sesenta años de existencia en el viejo convento de San Buenaventura, situado muy cerca de la Catedral en la bajada a Puentecillas. Puede comprobarse –si seguimos la evolución de otros establecimientos similares en nuestro país– que es práctica habitual acomodar estos primeros Institutos en edificios antiguos, tanto civiles como eclesiásticos, siempre dependiendo de la oportunidad o conveniencia de las situaciones. Los conventos desamortizados disponen habitualmente de amplios espacios y patios que pueden ser preparados en poco tiempo para albergar la Segunda Enseñanza, ya que el sistema educativo implantado por el liberalismo decimonónico carece de tradición previa y edificios preparados a tal fin. Se impone la celeridad en las decisiones, a veces rayando con la improvisación.

En nuestro caso, como veremos más adelante, el convento de los Descalzos tendrá unas condiciones físicas que no permitirán fácilmente el crecimiento de las instalaciones y su adaptación progresiva a las condiciones requeridas por las disposiciones legales que se suceden en el tiempo. Tanto es así, que habrá momentos en que peligre su continuidad en el edificio. Y también, lo que no nos parece tampoco extraño en este tipo de viejos inmuebles transformados a toda prisa en Institutos, sufrirá los embates del tiempo acusando las deficiencias constructivas.

En la primera etapa de vida del Instituto de Palencia (1845-1915) surgen los problemas que son inherentes a una institución que rompe con el monopolio de enseñanza de la Iglesia y con la dificultad de ser aceptada por sectores conservadores de la sociedad, que ven con muchas precauciones la novedosa enseñanza impartida –enseñanza pública– y desconfían de ella. La dura competencia con los Seminarios, la propaganda reaccionaria y, cómo no, las limitaciones presupuestarias para su gestión eficaz, sumadas a las grandes dificultades para conformar un eficiente grupo de profesionales de alto nivel, constituyen el telón de fondo.

Una vez que se construye el edificio de Arroyo y Gallego, cuya conmemoración nos ocupa en este momento, se abre una nueva fase para Palencia y su Instituto. La prolongación en el tiempo de las obras (1908- 1915) hasta su ocupación provisional había provocado algunos contratiempos en el ya decrépito caserón reconvertido en Instituto por el grave deterioro del inmueble y las incomodidades en las aulas, gabinetes y laboratorios. Podríamos afirmar que se había llegado al final de una etapa: la institución consolidada por el prestigio de más de sesenta años de existencia y una ciudad vital y esperanzada por el futuro parecían haber asentado el compromiso de una mejor base para la educación de los jóvenes palentinos y miraban animados el porvenir. La nueva organización educativa de los Institutos Generales y Técnicos de principios de siglo (1901) también necesitaba unos establecimientos más capaces, modernos y adaptados a su tiempo. La matrícula crece, la oferta educativa se extiende a sectores más amplios de la sociedad y, como veremos en otro capítulo, las mujeres cobran un mayor protagonismo.

El ansia de ocupar un edificio funcional y bello al mismo tiempo, un edificio que superara las carencias del otro, viejo y deslucido, se colma con grandes ilusiones. La ceremonia de la colocación de la primera piedra (1908) tiene continuación siete años después con otro acto fastuoso, la inauguración de 1915, que puede recordarse por una magnífica foto que muestra la solemnidad del momento.

A estas dos etapas de existencia de nuestro Institutovamos a dedicar un capítulo específico. La limitación de espacio que nos marca una publicación de estas características, por una parte, pero también la dificultad de poder ofrecer testimonios documentales suficientes, por otra, ha sido fundamental para nosotros. No pretendemos abarcar –lo que nos habría parecido presuntuoso– toda la trayectoria vital de un Centro en los más de setenta años que vamos a tener de referencia cronológica. Pero sí trataremos de ofrecer una visión panorámica de aspectos de relevancia que permitan conocer más de cerca esta institución que ha contribuido desde 1845 a la formación y promoción de una buena parte de las generaciones de la ciudad. A ella van dedicadas las páginas siguientes que, así lo esperamos, sirvan de base a otros estudios y permitan un mejor conocimiento de un establecimiento educativo que forma parte indisoluble de la Historia de Palencia (…)”

(Fragmento de la introducción del primer volumen)

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